martes, junio 21, 2011

Para alguien que, probablemente, no leerá

Dime, niña,
¿qué penas pueblan tu alma?
Para que yo las barra.
Y ya no entren en riña
con tu corazón en calma

El Otro

miércoles, junio 15, 2011

Correr y vida

No voy a entrar en el tópico en que correr y hacer ejercicio es salud, que ya somos mayorcitos.

Hoy voy a hablar, brevemente, de que sigo vivo. Sí, porque correr es un deporte de alto riesgo, yo estoy medianamente entrenado, corro 4-5 días a la semana entre 5 y 10km, estoy sano. Pero eso a los conductores no les impacta, ellos son los que impactan.

Hoy, como hago pocas veces, he salido a correr por la mañana por el barrio, ha sido porque iba a otra oficina, entraba más tarde y -en vez de dormir- he salido a correr. Lo hago por parques y pinares pero en ocasiones (veo muertos) hay que cruzar calles. Siempre miro, y hoy lo he hecho, y parecía que en el conductor se paraba en el paso de cebra que yo estaba cruzando. Pero no lo ha hecho, vamos no inmediatamente he tenido que usar mi hipogrito huracanado y espetar un "Ehhhhhhhh!!!!" para que se diera cuenta que un varón de 1.80m y unos 100kg, con una camiseta amarillo fosforescente que hace daño a la vista estaba cruzando la calle. ¿Tanto he adelgazado que no se me ve?

Y todavía me pregunto porque no voy en bici al trabajo, es que no me sientan bien las prolongadas bajas por accidente....

El Otro

viernes, mayo 20, 2011

Vieja amiga

Ayer recibí una carta.

No fue un email, no fue por correo, fue una carta en mano. Llamaron a la puerta y me encontré con una batidora, no mi batidora aunque me resultaba vagamente familiar.

La invité a pasar y se presentó, "Soy Claudia, no me conoces pero yo a ti si, vengo de parte de Luisa, tu antigua batidora, me ha pedido que te entregué esta carta"

Aparté unos libros y la invité a sentarse en el salón, mientras yo abría el sobre, lacrado -una chica con estilo, pensé sin percatarme que Claudia traía equipaje.

"Querido Juan" empezaba la misiva

"Como habrás podido darte cuenta he dejado la cocina, no me busques más, me he ido. Siento no haberte dejado una nota pero recientemente ha habido momentos muy duros para mí y he tenido que buscar nuevos aires, corrientes que me hagan volver a sentir la vida.

Probablemente no lo sepas y no te culpo por ello, eres un hombre ocupado, no me quejo, siempre me trataste bien. Estaba enamorada del frigorífico, perdidamente enamorada, disfrutaba de cada rato que me dejabas a su lado mientras cocinabas en la sartén. Pero el frigorífico no me correspondía, me veía como una amiga a la que le contaba sus penas de amor (¡menuda desazón la mía, no podía decirle nada!), hasta que por fin se decidió a regalarle la secadora a la lavadora y comenzaron una bonita historia. Yo quedaba desplazada, agradezco mil y una veces tus cuidados pero así no podía vivir.

Intenté olvidar al frigorífico, cuando él y la lavadora tuvieron su primer retoño, la panificadora, creí morir. El horno fue muy amable conmigo y pensé que me haría olvidar, pero en mi fuero interno sabía que no era posible.

Ahora ya no puedo aguantar más, van a tener otro vástago -la nueva freidora sin aceite- y la lavadora está en avanzado estado.

No pude más, me despedí brevemente de todos e inicié mi viaje.

No, no preguntes dónde estoy ni cuando voy a regresar, ni yo misma lo sé porque necesito este viaje de autodescubrimiento, ya no me vale con revolucionarme a máxima potencia, tengo que encontrar mi ajuste, no se si me entiendes"

Si yo fuera un hombre de llorar, lloraría en este momento, pero sólo se me escapó un suspiro que acompañó con un pequeño respingo de Claudia. La carta concluía:

"Gracias por todo este tiempo, sólo me queda pedirte un último favor. La batidora que te ha entregado esta carta es mi prima Claudia, es una batidora joven, enérgica y está buscando trabajo. Si tienes a bien acogerla no te decepcionará, su madre -mi hermana- era mucho mejor batidora que yo y esta apunta maneras. Mis mejores deseos"

Después de leer esto dirigí mi mirada a Claudia, no era como en las películas la típica joven de pueblo que llega asustada a la ciudad, vi en ella fuerza y ganas de trabajar aunque también cierta necesidad de protección.

¿Sabes lo que dice la carta? - le pregunté.

Sólo el final, ella cree que podrías tener trabajo para mi - respondió con un ligero temblor en la voz

Cierto -dije- me ha dado buenas referencias tuyas y, si te interesa, puedes quedarte, el domingo tengo una comida hay que ponerse manos a la obra.

Y vi como la sonrisa aparecía en su cara mientras guardaba sus bártulos: accesorio picador, batidor de huevos, vasos medidores...

El Otro

sábado, abril 09, 2011

:-p


martes, abril 05, 2011

El invitado

- Buenas tardes
- Buenas tardes
- Venía a por el pedido de John
- Espere un momento - el dependiente se da la vuelta, pausadamente y mira un segundo en la cámara frigorífica - lo siento, no ha podido ser, no nos queda.
- Esta mañana me aseguraron que estaba reservado
- Vaya pues habrá sido un error porque ahora no queda
- Desearía hablar con el encargado
- Y yo con la reina de Inglaterra, jajaja
- Quizá su cabeza lo haga
- ¿Qué ha dicho?!
- En-car-ga-do, ¿ donde está el en-car-ga-do?
- Váyase de mi tienda
- No es su tienda ¿y el dueño?
- No está

Unos pasos salen de la parte trasera

- ¿Deseaba hablar conmigo?
- Sí, vengo a recoger el pedido de John y su empleado me ha dicho que no está
- ¡emplea..
- shhhh, calla hijo, lo siento Sr. John, hemos recibido un encargo de un cliente importante y su atún no está disponible, venga el viernes
- No lo creo, mi pedido debe ser recogido hoy mismo
- No va a ser posible
- ¡Lárguese!
- Mi iría, pero a Daniel no le va a hacer gracia
- ¡usted no conoce a Da...!
- Calla, hijo. Mire usted, caballero, siento el malentendido pero me he visto obligado y su pedido de atún rojo no está disponible, pero sus vanas amenazas son en balde, usted no conoce al Sr. Daniel.
- ¿No conozco a Daniel? No personalmente, claro, el señor Daniel X X es un invitado
- Daniel X X... ¡calle y no mencione ese nombre en balde! ¡usted no está a su altura!
- Quizá le suene el nombre de Singleton, Edward James Singleton III
- ¡Usted no es Single...!
- Hijo, ve a casa con tu madre, esto es un asunto de hombres
- Veo que comprende, el señor Daniel X X es invitado del señor Singleton, al que le estoy haciendo un recado ahora mismo. El mismísimo señor Singleton preparará con sus manos el atún que me llevaré dentro de un momento y él y sus cinco invitados, todos de la importancia del señor Daniel X X quedarán complacidos, pues sólo así devienen los almuerzos del señor Singleton.
- Esto... si... claro... puede que yo sea el que esté en un error...
- Esta claro que es así, pero errores cometemos todos, y pueden ser pasados por alto si se corrigen con presteza
- Claro, claro, inmediatamente, además en realidad el Sha de Persia volverá a cumplir 50 años de reinado, con suerte, seguro que no le importa esperar por el pescado
- Atún rojo, de la mejor calidad

(el pescadero entra como una exhalación y sale con un paquete que abre cuidadosamente)

- Espero que esté a su gusto
- Sí, está, ¿cuanto es la cuenta?
- Corre por cuenta de la casa
- En absoluto, esto es una transacción comercial y debe ser respetada y adecuadamente finalizada, incluyendo por su parte un recibo por la compra
- eh... claro claro... un ticket...
- Ha sido un placer realizar transacciones comerciales con usted, me gusta cuando no hay problemas - dice esbozando una sonrisa, ensayada mil y una veces para que no parezca forzada pero el interlocutor lo note
- Si, claro, vuelva cuando quiera
- Lo haré

(más tarde)
Estúpido chiquillo, confundirme con Singleton.... si, yo también soy un Singleton pero es mi padre el importante, por el momento, Edward James Singleton III y yo no adoptaré el IV cuando herede pronto, demasiado rancio, elegiré otro nombre, John Singleton, no, suena a plebe. John St. Francis Singleton, sí, un nombre grande, acorde a las circunstancias mwahahahaha!

El Otro

domingo, abril 03, 2011

Tercer aniversario

No de este blog, que es un poco más antiguo.
No de una gran parte de mi vida, que hará pronto 5 años.
No. Sí.
Sí de una buena decisión, de un hobby, de un placer encontrado de adulto.

Hace tres años que empecé a tocar el violín.
Os enlazo una foto de cuando cogí por primera vez mi primer violín, apréciense los errores de novato...

Han sido tres grandes años, y ¡que vengan muchos más!

Por último gracias a todos los que me han apoyado y dado ánimos.

Gracias a Salvador, que fue mi primer profesor y que entendió que necesitaba más.
Gracias a Andrés, que tomó el relevo y ha sacado de mí ritmo, pasión y técnica.
Gracias a Carlos, que nos explica el porqué de las cosas.
Gracias a Assumpta, que me ha dado ánimos y ayudado, siempre aprecio tu opinión profesional y tu amistad.
Gracias a mis amigos ¡sois tantos que no puedo hacer una lista completa! pero si alguna vez os he hablado o aburrido con mis historias de violín ¡ha sido por un bien mayor!, familia, lectores (algunos menos :p) y al público de mis audiciones que aplaudíais incluso cuando me equivocaba continuamente.
Gracias a todos.

Pero sobre todo gracias a dos personas: Tene, tú fuiste la inspiración y además encontraste un profesor y un método de estudio para adultos, sin ti nunca hubiera estrangulado al gato y gracias a mi mismo, porque sigo ahí, tocando, algunos días más, otros menos, pero me aguanto a mi mismo y no he desistido.

Gracias mundo.
¡Ahí voy!
El Otro